Hace caso más de un año vi una manzana, "granny" para ser exactos en un árbol para mi en aquellas inalcanzables y que jamás pensé que podría probar, pero ahora todo a cambiado, seis meses, de mi vida seis meses quedan y ahora esa manzana cayó sobre mi igual que a Newton. Pero como ya he dicho esta manzana es diferente. No es de esas verdes de piel de rana de las que las princesas besan, sé que no saldrá ningún príncipe si la beso, tampoco es una de esas manzanas rojas y dulzonas que una Blancanieves en cuentos de niños mordió. Ella era demasiado buena, demasiado blanca, demasiado inocente. Esta manzana que yo pronto saborearé sería demasiado éxtasis para ella, puedo sentirlo.
Al principio, la vi caer a mis pies. A simple vista a otros quizás le llamaría la atención su piel pigmentada de verde con motas blancas, su brillo, pero nada más, pues al olerla no huele a nada, nada de dulzor, nada de pistas de a qué sabrá y seguirán sin captar nada. Perderían el interés.
Pero yo me planteo: ¿Por qué esa manzana no huele? Mmm... Esa manzana desea ser mordida, y yo morderla. La inexistencia de su olor es lo que a mi más atención me llama. Acaricio su piel. La inspecciono atenta. nada. La única pista será el primer bocado. Amplio, dejo mis labios posarse en la perfecta lisura de su superficie. Lentamente hundo mis dientes en ella. Su acidez apenas es un ápice de la explosión de sabor que embriaga mi boca.
Mastico lento, con los ojos cerrados.
Así se cata mejor, así ella me pide que lo haga, así la complazco en hacerlo y así ella me complace a mi dejando que saboree su fuerza, su ácida vitalidad. El segundo bocado es más pequeño, su intensidad en mi boca es la misma, pero no el regusto que deja.
Me fascina.
Es diferente, es una manzana que aturde mi sentido del gusto, que lo despierta, que lo estimula. Cada bocado mío corresponde en diferencia a la respuesta de esta al deshacerse en mi boca.
Ya sé lo que esa manzana escondía y ahora solo quiero esa manzana porque seis meses de vida me quedan y en esos seis meses es sabor más agradable y el que más ansío tener en mi boca para inhibirme de los amargos pensamientos que nublan mi mente. Esa manzana la despeja con su sabor. Y aun que madure y pierda fuerza. Yo sé que jamás dejará de saber ácida, que seguirá siendo tan espléndida y que seguirá embriagándome igual que lo hizo por primera vez en ese primer mordisco tan sincero, tan sutil y a la vez apasionado y atrevido movido por la necesidad de saber y el deseo de algo nuevo y diferente.
Esa manzana eres tú Blue. Así te saboreo yo, como uno de mis sabores favoritos. Como esos que jamás se olvidan y de os que siempre se tiene buenos recuerdos por mucho tiempo que pase. La acción fue, la experiencia estuvo y aun que yo muera y tú madures, Yo renaceré y tú volverás a lucir exuberante y de nuevo al probarte tu sabor está intacto y mi sensación será la misma.
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