martes, 2 de diciembre de 2014

Como cambian las cosas de un día para otro.

Parecía el final del principio.

Las cosas no han salido muy bien de un día para otro. Me entristezco mirando la situación actual en la que estoy y si me pongo a darle muchas vueltas no consigo dormir por las noches. Sé fuerte, es lo único que oigo ahora mismo, ya pasará, el tiempo pone a cada persona en su sitio, ya se dará cuenta de lo que está haciendo, etc... 

No sé lo que quiero ser, no sé hasta donde podré volar. Me despierto cada día en un sitio diferente, mucha gente conocida y poco hogar. Muchas palabras, mucho daño... 

Narrar mi historia es un poco triste y además no tiene sentido alguno ponerme a hablar ahora de lo que tengo metido en la cabeza, no viene a cuento. No sé como afrontar esta situación. A penas puedo sentarme cinco minutos a estudiar, ya que mi cabeza da prioridad a los problemas que hay en mi vida.

Estaba solo y no me di cuenta. Ahora he visto la realidad. Mejor tarde que nunca. No aguantaba más. 

Lamento decir, que aún no he abierto los ojos de nuevo, no he renacido, aún estoy muriendo, porque por muchas palabras de ánimo, muchas verdades, mucho apoyo, yo me siento igual... Me hago la misma pregunta: ¿Y ahora qué? 

Un Pato me dijo que yo era la persona más fuerte que había conocido, que aún sabiendo todo lo que tenía encima seguí adelante, yo ahora mismo me veo débil, muy débil. Admito que me siento mal y por culpa de ello mis relaciones sufren. Mi Pato sigue ahí, animándome, luchando por mi, discutiendo conmigo, diciéndome todo lo que ella piensa sobre el tema, sobre mi, sobre la situación y la admiro un montón, porque es increíble. No sé muy bien como, pero me apetecía piropearla mucho y muy fuerte, porque ella es especial y se lo merece, pero no sé si voy a poder... 

Eres genial, en serio. Eres perfecta, un encanto de persona, muy dulce y cuqui. Me ayudas en todo lo que puedes y me apoyas. Me animas para que siga adelante y me das fuerzas, me sigues a todos lados y si no, te esperas sentada hasta que yo vuelva para poder encontrarte. Eres maravillosa. 

No me gusta quemarme. No es algo de lo que me sienta orgulloso ni mucho menos, además, duele en la patata y hago daño, eso no mola. Lo siento. 

Pero... Tengo en la cabeza un bonito recuerdo, uno de esos que me gusta escribir. 

Un día cualquiera, desayunar juntos churros con chocolate. Pasar la mañana limpiando el coche a nuestra manera y que cuando empiece a llover encerrarnos dentro dejando los pies en el aire para no manchar la alfombrilla. Hablas de temas importantes y serios pero con el toque de amistad, de relación, de buen rollo, de discutir con una sonrisa en la cara. No se, fue precioso. Decirte Fea y que hasta tu madre te lo reconozca, pero tú sabes que eres preciosa Pato. Almorzar juntos acompañados de la típica pelea en la mesa, nunca se tiene la fiesta en paz, pero me siento arropado por la situación. Tirarnos en el sofá a decidir qué hacer con nuestras vidas... Narnia. Acurrucarnos en el sofá con tropecientas mantas y poner en el portátil la película. Tú ya sabes todo lo que pasó, creo que no hace falta que dé detalles. Fue precioso. Arroparnos con las sábanas y delirar un rato, para luego salir corriendo a coger un bus, la suerte estaba de nuestro lado, justo a tiempo. Cenar juntos, pizza, mientras hablábamos y hablábamos, es una alegría que nunca se te acaben los temas de conversación. Paseo nocturno para rematar la faena, alumbrado del centro, el árbol, el portal. Y luego que nos lleven a casa.

Lo más triste... Fue el momento de bajarme del coche y despedirnos después de tantas horas juntos. Después de todo lo que habíamos vivido, reído, hecho.. Y ahora había que decir adiós. 

Te echo de menos. 

martes, 11 de noviembre de 2014

No sé leer ni escribir.

Relájate, da igual lo que escribas, nadie lo va a leer, tú solo concéntrate en soltarte, despejarte, nada más importa. Solos tú y yo.

Aquí tirado sin futuro alguno escribo pensativo cual será mi destino...

Escribo y borro sin razón alguna, tecleo sin orden.

Ganas tengo de que esto pase...

No encuentro la rima en mi prosa, ni mi corazón en

Parece que pierdo facultades, capacidad y nada, no pierdo nada pues nunca tuve. Lo que tuve lo perdí por no saber aprender. Dejo frases a la mitad y versos sin acabar. Estudio a medias a la luz de la Luna y solo echo un vistazo. Ya oscurece y mi bici sigue en su lugar, sin movimiento, sin pedalear. Yo quiero verte.

De un momento a otro voy a saltar, las frases llegan sin parar, quien sabe cuando llegará, la hora de irme al más allá. Me quemo.

Soy un flojo, un vago, un gilipollas, un estúpido, un inculto,... ¿Un Pato?... ¿Un Dálmata?...

¿Soy un número? ¿Una macha?

No puedo ni concentrarme en escribir porque yo sin ti no sé vivir. Aquí sentado esperando algo recibir y poder al fin tus labios sentir. Venga ya, que puto manco.

Mi historia es que no me sale la dieta hipoproteica de los huevos y me frustro mucho.


Lo mismo debería irme a la ducha y ahogarme, porque de verdad... Lo único bueno de hoy a sido abrir los ojos a tu lado y cuidarte y preocuparme por ti durante la noche. Taparte y arroparte contra mi pecho para que no pasaras frío. Mantenerme despierto aún con los ojos cerrados y casi inconsciente por el cansancio.

Besarte por las mañanas. Sentir que estás a mi lado en la cama. Iluminarte el universo para que sonrías y darte seguridad y cariño y calor y lo que me pidas.

Sigue el móvil en silencio pero con sonido.

Porque nada me sale a derechas si no es contigo. Quiero seguir siendo el número 3, 12 y 23, hasta el 93 incluso... Quiero escucharte reír. Tu mayor belleza es esa sonrisa. Tu lindo rostro cuando te pones colorada y escondes tu cara con las manos. Tu preciosos ojos iluminados con lagrimas de tanto reír, de tanta felicidad...

Porque no me hace falta perderte para saber lo importante que eres para mi, lo mucho que te quiero, lo que te necesito...

Quiero que tú también escribas.

Hoy a 12 de Junio de 2014.

lunes, 27 de octubre de 2014

Tú mi tazón Corazón.

La verdad es que echo de menos cuando vamos juntos con las bicis y te agarras de mi camiseta, sudadera o de la maleta que lleve y te dejas llevar por mi, y cuando te miro pones esa dulce sonrisa haciéndome ver que todo va a salir bien y que no pasa nada que tu estás ahí y vendrás conmigo a donde yo vaya. También, echo de menos cuando vas a tope con la bici y pasas por delante de tropecientos coches sin pararte ni nada, pasando de todo, al límite, mientras que yo, normalmente, me quedo rezagado. Odio cuando te chocas o veo que te vas a caer y tal, se me encoge el corazón por ver si te has hecho daño y me preocupo un montón. Pararnos donde sea con la bici y dejar pasar las horas juntos, disfrutando el momento, observando estrellas, mirándonos a los ojos...

Adoro esas peleas que tenemos por ver quien es más fuerte. Empezar en la cama a dar vueltas y revolcarnos uno encima del otro por obtener el control absoluto y proclamar un ganador. Esas fullerías por conseguir quedar por encima (cosquillas, arañazos, bocados...). Y al final, acabemos los dos tendidos sobre la cama, cansados y respirando fuerte.

Echo de menos cuando te picas y pones esa cara de "¿Qué carajo te pasa?" seguida de ese aleteo tuyo de la nariz y del leve sonrojamiento de tus mofletes, escondiendo una bella sonrisa debajo. Entonces comienzas a decirme cosas bordes y a ponerte escandalosa y demás. Tirándome cojines, tirando cosas por la ventana...

Ir hasta la estación solo por verte antes de que vengas a mi casa. Llevarte un pequeño regalito y ver tu sonrisa, tu emoción, esa luz que brilla en tus ojos ámbar, ¿no? O como el color de los caramelos.
Aquella vez en la que te vi menos de cinco minutos después de haberte esperado casi dos horas... Mereció la pena solo con ese momento en el que te diste cuenta de quien era y rápidamente corriste hacia mis brazos sin importarte nada y abrazándome infinitamente. Tu casa.
Acostarnos en la cama a dormir y que te apoderes de toda mi ropa. Dormir con tu patita por encima de mi. Despertarte después de haber tenido una pesadilla y que enseguida vengas a abrazarme y acurrucarte en mi.

Cenar juntos. Hacer pizza carbonara. Las velas a la hora de dormir. El universo. Las estrellas. Los paseos hasta tu casa. Los besos de buenas noches. Las tardes hablando sobre infinidad de cosas en un parque. Nuestros temas de conversación. Las bromas. Tus labios. Tu piel. Tus abrazos. Tú.

Patow.

martes, 23 de septiembre de 2014

Y si pierdo la memoria...



  • Si pierdo la memoria y olvido que te quiero... ¿Qué harías?¿Te quedarías conmigo?
  • Siempre me quedaré contigo... pero no te diría que nos queríamos. Tendrías la oportunidad de empezar de 0, y el como empezar es una decisión que solo puedes tomar tu. Yo no puedo condicionarte, sería muy egoísta por mi parte. Pero en ese caso, decidas lo que decidas estaré a tu lado. Porque el tiempo que hemos estado juntos no compensa una vida sin ti. 
  • ¿No me dirías que me quieres?
  • No *sonríe* eso te lo demostraría.
(...)
  • ¿Y tu? ¿Qué harías si pierdo la memoria y olvido que te quiero?
  • ¿Yo? moriría... no se que haría si olvidas que me quieres. No soportaría que olvidaras que me querías. 
  • ¿Me contarías que nos queríamos? ¿Me volverías a enamorar? 
  • Yo te quiero enamorar todos los días. Si te olvidas de que me quieres te lo recordaré y te volveré a enamorar. 
  • ¿Me volverías a enamorar? 
  • Cada día... a tu lado
Él cerró los ojos, el cansancio le atrapaba. La tranquilidad de cuando tienes a tu lado a la persona más importante y nada más importa... 
Ella le vio cerrar los ojos... y todo el tiempo estuvo viéndole dormir, una pequeña ansiedad se alojó en su pecho... ¿Y si al despertar se había olvidado de ella? Acurrucada junto a él no sentía miedo, ella jamás le iba a olvidar y sus palabras resonaban en su mente "Cada día... a tu lado". Antes de que el sueño la arrastrara también, susurró:
  • Creo que los sentimientos muy fuertes no se pueden olvidar... porque ya no están en los recuerdos... sino en el corazón. El corazón no olvida. 
  • No, no olvida
Dijo él de pronto. Y ambos se durmieron para recordarse,

sábado, 30 de agosto de 2014

Shotgun.

"Basado en hechos reales."

Recuerdo la primera vez que me enfrenté a un Zombie.

Normalmente, se les apodaba Z, para acortar y que quedara más guay. Estaba con mi grupo por allí lejos, no recuerdo el nombre de las calles, nunca lo hago. Pero sí es cierto que hay unas estatuas, una especie de plaza, tiendas, una farmacia... Ponte en situación. Un equipo de unas seis personas y yo, solos en la oscuridad de un día cualquiera y frente a lo que parecía ser nuestro fin.

Avanzábamos rápidos por la plaza sin hacer mucho ruido, nos habían comunicado la presencia de varios Z por la zona y no nos apetecía mucho jugárnosla. Íbamos en dos pequeños grupos, unos de tres y otro de cuatro. El mío era de tres. Íbamos delante, calculando distancias, cubriendo si era necesario y avisando a los demás de las posiciones de los Z y posibles amenazas. Detrás, el grupo de cuatro, que tenía más posibilidades de ser de tres, unos gilipollas que nos atacaron hirieron a un compañero en la pierna. Sangraba mucho. Otros dos le ayudaban a mantenerse en pie y llevarlo. Esperábamos que aguantase hasta llegar a la base.

Yo avanzaba por la parte derecha del trío, cubriendo una carretera y unas cuantas tiendas. Todo estaba destrozado, todo esparcido por el suelo, algún cadáver, sangre proyectada sobre las paredes, puertas, suelo... Intentaba mantener la cordura.

De pronto, oí por el pinganillo conectado a la radio que habían avistado un vehículo a toda velocidad que al parecer estaba alertando a todos los Z de las proximidades y iban hacia nuestra posición. Comencé a oír el ruido del motor y como poco a poco, los gruñidos de unos cuerpos en el suelo se alzaban lentamente. Empecé a ver como cuerpos mutilados, hacían lo imposible por levantarse y caminar. Me asusté. Comuniqué a mi equipo que las cosas no estaban yendo bien, qué debía hacer. Me dijeron que regresara al centro, debíamos reagruparnos. Hice caso sin rechistar.

Una vez llegué al centro, estaban los seis ya allí, bueno, los cinco. Mi compañero herido yacía en el suelo boca arriba, balbuceando y con los ojos completamente perdidos y abiertos. Mis compañeros se empezaron a hacer a la idea de que no lo contaría, había que hacerlo. Uno de los chicos que lo iba cargando sacó su navaja y automáticamente algunos asintieron, yo bajé la cabeza para evitar guardar esa imagen en mi cabeza. Entonces, el turismos del cual nos habíamos olvidado apareció de la nada en medio de la plaza, hecho polvo, echando humo, con la ruedas a punto de explotar, el chasis destrozado y a penas quedaban restos de cristales en las ventanas.
Asustados, tomamos nuestras armas y apuntamos todos al interior del vehículo. Oíamos a lo lejos la manada de zombies que se estaba acercando a nosotros por culpa de ese trasto. Una compañera decidió avanzar hacia él para acabar cuando antes y marcharnos, el lugar no era seguro, pero no le dio tiempo de avanzar cuando la puerta del piloto cayó y de una capa de humo salió una chica armada con una Glock, diversas heridas por su cuerpo por las que manaba sangre y un vendaje que se dejaba ver a la altura del pecho.

Mi compañera se puso en guardia y mantuvo su M16 fija en dirección a la cabeza de la chica herida. El tiempo se nos iba, los gruñidos de los Z ya estaban por todos lados, venían de todas direcciones y no había tiempo de nada. Mi compañera avanzó hacia la chica con el propósito de saber quien era cuando a 5 metros de mi oí un grito aterrador. El novato que iba a acabar con el sufrimiento del herido estaba ahora luchando en el suelo con él encima, indefenso y recibiendo brutales mordiscos a la altura del gemelo derecho. Poco tardó el viejo en propinarle con la culata de la escopeta en la cabeza hasta romperle el cráneo, pero, ya era tarde para el novato, él mismo lo pedía. "No dejéis que me convierta en uno de ellos." Palabras que retumbaron en mi cabeza una vez tras otra, al igual que el cañonazo de la M1014 del viejo. Dos menos.

Cuando volví a la realidad, tenía al traficantes de droga zarandeándome y gritándome. Miraba a mi alrededor y veía decenas de Z aparecer de entre los arbustos. Me agarró y me llevó junto a la veterinaria, que me puso detrás de ella y disparó unas ráfagas de la M16 a unos zombies que se acercaban desde el frente. Observé que la chica del coche estaba tirada en el suelo y la empezaban a rodear, ya era tarde.

El equipo estaba rodeado. Quedábamos cinco.

Nos colocamos en círculo, cubriéndonos los unos a los otros, espalda contra espalda. El viejo a mi derecha metía cartuchos en la escopeta. La veterinaria a mi izquierda retocaba un poco la mira y la empuñaba con fuerza. Oí detrás mía como el traficante comprobaba la munición que le quedaba en el cargador de su AK-47 y se trasteaba en los bolsillos buscando algunas balas más. A su lado, el policía que nos había proporcionado todo el arsenal se colgaba el G36C del cuello y dejándolo caer, sacó una M9 de detrás del pantalón y comprobó que estaba llena y estaba cargada. Tras esto, yo levanté la magnum a la altura de mis hombros, comprobando que me era cómodo apuntar y respiré hondo.

Los zombies se acercaban y con ellos nuestro destino.

Lo siguiente que recuerdo, fue escuchar el primer disparo y sentir como algo puntiagudo y ardiente atravesaba mi pecho, haciéndome caer de rodillas y luego de bruces al suelo.

lunes, 18 de agosto de 2014

Sentir a través de otra persona. (5 días, 4 noches.)

Mi historia comienza con un error. Un error que quizás se convierta en mi historia. Una historia que merece la pena ser contada. Una historia que mediante el deseo de una vela, desean que sea feliz.

Yo tengo mi historia, tú tienes la tuya, pero esta... Esta es nuestra historia.

Embarcamos rumbo a una nueva aventura. Tú y yo frente a lo que pudiera pasar.
A pesar de algunos inconvenientes decidimos hacerlo, decidimos que ya era hora de perdernos en la inmensidad del mundo, de que nos dejaran ser nosotros mismos.

Mmm... No sé muy bien por donde empezar... Para mi ahora mismo todo ha pasado muy rápido. La verdad es que me pareció poquísimo tiempo en el Paraíso, pero bueno... ¿Qué le vamos a hacer?
Continuaré con la llegada al Paraíso, un bonito lugar apartado del mundo que nos rodeaba, con una muy buena compañía a mi parecer. Y... Nada, lo típico de instalarse y demás.
Llegamos ya tarde. La hora de cenar estaba encima nuestra y la primera noche caía ante nosotros.

La primera noche. Brillante por la luz de una Luna llena increíble que cubría nuestro mismo cielo.
Nos acostamos relativamente temprano, hicimos la cama juntos y nos tumbamos. Enseguida te levantaste a coger miles de cojines para acurrucarte entre todos ellos. Estabas tan mona.. Fue una noche larga. Una noche para empezar a experimentar.
Recuerdo tus caricias en mi cuerpo, tus besos por mi cuello, las manchitas que aparecieron a la mañana siguiente, tu sonrisa en la oscuridad, la suavidad de tu piel, las mantas que acabaron esparcidas por toda la cama. Digamos que no veíamos la hora de terminar y dormir.

Costaba levantarse por la mañana... Recuerdo que se nos pegaban mucho las sábanas y no tanto las sábanas...

Recordé por un momento una historia de la Mafia. ¿Te acuerdas que te la conté? El modo en el que la Mafia Rusa interrogaba a sus víctimas para sacarles la información que deseaban. Mi amigo Jony estuvo por allí. Me contó que atraparon a una joven indefensa y bonita, y le tocó a mi amigo Jony torturarla hasta conseguir la información deseada, las claves de unas cajas fuerte del banco rivales. El nombre de la chica estaba en clave, y la llamaban Cientocinco.
Explicando un poco el método, era algo típico, un barreño con agua y la chica atada. Jony preguntaba y si no respondía o no oía lo que quería le metía la cabeza bajo el agua un rato para que recordara. La chica era dura, Jony insistía dejándola bajo el agua largos momentos, la tenía a punto del desmayo, pero ella aguantaba.
No consiguieron nada, pero me dijo que recordaría ese momento como algo divertido, siempre le ha gustado interrogar.

Por desgracia, a Jony le perdía Cientocinco.

¿Cómo seguir con la historia...? Intentaré contar, como la pequeña escama que se desprendió de un dragón negro ayudó a un pingüino a conquistar a su amada. La escama andaba perdida por la inmensidad de la arena de la playa. La Luna estaba a punto de salir y el Sol se estaba escondiendo. El ocaso. La escama estaba deseando ser encontrada y así fue, el pingüino la halló, la lavó y la guardó a la espera del momento justo para entregársela.

Tengo borrosos algunos recuerdos.

Apareció en escena ella, abrazada a él en un sin fin de ternura y amor. Envueltos en la noche en medio de ninguna parte. Ella poseía la piedra y en su rostro se dejaban ver lágrimas que caía suaves por su mejilla. Lágrimas de Felicidad.

Aburrido y tirado en el sofá, me pasé la noche del jueves viendo una película. Una película un poco subida de tono.

La tierna escena de una pareja unida por sus manos y por las gotas de agua que recorrían ambos cuerpos simultáneos cayendo del cielo. Cuerpos que se encontraban indefensos el uno ante el otro. Cuerpos en los que surgió la magia del momento. Besándose apasionadamente, un beso tras otro, las caricias cobraron importancia en el asunto y se sumergieron en una burbuja.
Burbujas y espuma que ella esparcía felizmente por la cara de él. Esa mano que terminaba acariciando el pecho desnudo de él. La espalda de ella, el abdomen de él, la cara de ella, la espalda de él.
La felicidad de ambos.

Una escena muy erótica, romántica y bonita. Dos cuerpos unidos. Inmersos juntos en su mundo.

¿Mi aventura? La mecha de una vela que se consumía y la dejaba sin cera.

Dos cuerpos sumidos en su luz por la habitación, alumbrando caras, piernas, manos, pechos... El ambiente cargado de locura, lujuria, pasión, erotismo, sexualidad, sentimiento, ternura... El miedo fue dejando paso a el sentimiento mutuo de confianza.

"Si le cortas a un Pato un ala jamás podrá volver a volar."

lunes, 4 de agosto de 2014

Tú y yo. Nosotros.

Toda la noche por delante...

Acostados a la vez en la cama, tú y yo nos acurrucamos. Envueltos juntos en un mismo calor. 
Yo boca arriba y tú pegada en mi lado izquierdo, rodeándote con mi brazo y tus piernas envolviendo a la mía. 

Yo pensaba que sería una noche tranquila. Una noche para quedarme pensando en tus besos, hacerme a la idea de la situación en la que estaba, del momento que estaba viviendo... Pero las hormonas hicieron efecto.

Comenzamos a besarnos apasionadamente. Beso tras beso se encadenan caricias destinadas a rozar tu cuello o masajear tu nuca. Dejarte respirar para oír tus gemidos a penas perceptibles. Comenzamos a jugar con la lengua, que si un bocadito por aquí, un beso por allí, otro bocado.

Punto y a parte.

Continuar jugando bajo la litera y la inmensidad de la oscuridad. Gemidos, carcajadas, besos, tu sonrisa... Para mi brillabas en la oscuridad cual Luna llena. Nada importaba. Solos tú y yo. Solo Nosotros.

Sentir piel con piel. Mi pecho desnudo frente al tuyo. Envolvernos en un interminable abrazo en el que solo cuenta el roce y la cercanía de nuestras pieles. Fundirnos el uno con el otro.

No sé lo que escribo.

Ese abrazo tenía mucho más. Tenía cosas que para mi son inexplicables. Calor, sentimientos, felicidad, sexualidad... Quedé atrapado en tu abrazo y ya no quería salir, no quería apartarme más de ti. Me transmitías una sensación cálida de tranquilidad y seguridad.

Aún que, debo reconocer que fue encantador tu miedo a lo que podría haber habido en la oscuridad. Oímos pisadas, ruidos... Tu con miedo te acurrucas en mi, intento protegerte, cuidarte, darte la seguridad que necesitas, tranquilizarte... Sé que quedarnos debajo de las sábanas no es la mejor defensa, pero sé que confiaste en mi, y también sé que todo pasó y ...

Fue una noche maravillosa y un amanecer en la cama contigo precioso.

Hoy no sé escribir.
Sorry.

domingo, 6 de julio de 2014

Que tienes que desaparecer de mi vida...

Eres mi apoyo... Apareciste de la nada y casi parecía increíble la forma en la que me has tratado desde el principio. No sé ni como agradecértelo. ¿El como te veo...? En realidad no sé como te veo, solo sé que quiero verte... Eres tan... Cálido y eso me alivia. Me río y sale solo... Te abrazo y estoy bien. Estás haciéndote hueco en mi vida como alguien importante. Eres mi amigo, mi apoyo, mi psicólogo, mi profesor. Y eres el chico más lindo y encantador que conozco y conoceré jamás.


Supongo que te has ido ya a dormir que mañana tienes que madrugar. Pero bueno que sepas que me paso la mayor parte del tiempo pensando en ti. Y que eres mi mayor motivo para volver. Descansa y que te agradezco enormemente lo que haces por mi. Espero devolvértelo algún día.


He sido muy feliz, realmente me has hecho muy feliz. Gracias por demostrarme que la vida merece la pena.
La felicidad me la has dado tú, no puedo causarle más problemas a nadie.
Cuando esté mal pensaré en el Sueño y sonreiré como una tonta. Gracias por ese amor y ese cariño y por todo porque de verdad estabas cambiando mi vida como no lo había hecho nadie. No me quiero poner peor, no quiero decirte adiós así. Perdóname.
Tranquilo, que los patos sabemos volar. Aunque no sepa ni donde ni cuando. Lo que no era justo era lo feliz que me has hecho en tan poco tiempo.

Hasta mañana.

lunes, 30 de junio de 2014

¿Estás segura de eso?

Da igual lo que haya pasado, lo que haya visto, oído, leído, lo de antes, lo de ahora... Me necesito a mi mismo.

No sé lo que voy a escribir, no tengo ninguna idea clara ahora mismo, pero sé que lo necesito, porque es mi manera de desahogarme, esa manera que había perdido por un tiempo no sé por qué... Que mal.

Es difícil pensar, escribir, leer y tener los cascos con la música a tope. En fin, haré lo que pueda.

Después de haber pasado toda la tarde revolcándonos en la cama nos percatamos de la hora que es, de que ya no hacía falta tener la persiana bajada para evitar que la luz de la calle mostrara nuestros cuerpos, de que las velas antes encendidas que proporcionaban la poca luz que había desaparecieron y quedamos consumidos por la oscuridad, después de que el eco de tu risa en aquella habitación dejara de sonar tras unas tres horas, nos levantamos a cenar algo.

Una bonita velada. La mesa con la comida y demás, sentados en un sofá juntos, cenando, y... Multitud de cojines para comenzar con la guerra. No había tiempo que perder, era esencial tener un cojín al menos en las manos para evitar posibles ataques y contraatacar. Parecía mentira que con mi gran manejo en el arte de las peleas de cojines te tuviera encima de mi armada con un cojín rojo pequeño y yo débil e indefenso ante ti. Tras reventarme amorosamente con los cojines decido darle la vuelta a la tortilla y me coloco yo encima de ti ahora, desarmándote y teniéndote a mi alcance.

Beso con fuerza esos labios tan tiernos. Labios que me hacen entrar en calor, labios que me seducen con su sonar, con su sabor, con su roce... Esos labios, los que me han devuelto esta mi imaginación que daba por perdida. Dulces besos con sabor a ti acechando mi cuello. Me rindo. Soy todo tuyo.

Una tregua me permite retomar mis armas y golpearte suavemente en la cabeza con dos cojines hasta que después de chillar te haces una bolita y te quedas resguardada en ti, aprovechando la ocasión, un besito para despertarte.

Un grato paseo nocturno. Mucho andar, mucho hablar, mucho ver, mucho roce, muchos besos... Muchas ganas el uno del otro. Recorrer medio mundo a pasitos cortos, picarnos a ver quien sube más rápido las escaleras, descubrir tus lugares secretos, tus lugares personales, tus lugares contigo. Ya te lo dije. Puedes decirme que es precioso, pero yo te insisto en que lo es más todavía por el hecho de que te encuentras aquí conmigo...

Que moñas me he vuelto de la noche a la mañana, ¿eso es bueno? Creo que había tanto escondido en mi, tanto retraído, tanto oculto, secreto, abandonado... BUM!!! Exploté.

Pasear cogidos de la mano por todos lados. Tontear. Morderte el cachete.

Llegar al escondite de las miradas y empezar a jugar. Golpes van, golpes vienen, besos por aquí, caricias por allá. Me gustó confiar en ti a esa distancia del suelo. Me emocionó saber de ti y me fascinó que me escucharas.

Por fin en casa, dolorido, cansado... Se ha colado un rayito de sol, por tu ventana, que es la ventana de mi habitación, se ha asomado y me ha pillado metiéndote mano... Metiéndote mano por la camiseta, acariciando tu espalda de arriba a abajo, seduciendo tu mirada con besos interminables y mordiscos en el labio. Rozando tus piernas, acariciando tus brazos, atrapándote entre mis abrazos, susurrándote al oído letras de canciones que jamás olvidarás, cantadas en voz baja, perdidas por los rincones de la habitación...

La habitación volvió a llenarse de interminables risas, risas que te alegran el día, ese sonido tan angelical que me llena por dentro. Tú sabes que es verdad. Sonrisa que me anima el día, que me hace confiar en ti, que consigue que vuelva a soñar, que vuelva a escribir, que vuelva a imaginar... Que vuelva a tener un objetivo.

Ring, ring... Ring, ring... Lamento el mal entendido, lamento mucho lo dicho, las comparaciones, perdona por mi gilipolleces, por mis paranoias, por mis miedo, por mi torpeza, por mi falta de expresión.... Lo siento por todo lo que te dije que te molestó. Perdóname. (Deje su mensaje después de la señal.... Piiii.)

Despertar por la mañana y tenerla al lado, con los ojos cerrados, dormida. Sentirla cerca, sentirte bien, tranquilo, relajado, en clama... Casualmente se despierta, y automáticamente desearle los buenos días con un beso. Ver como su cara fija en mi comienza a sonrojarse y te acurrucas bajo mi brazo.

Antes de irme, juguetear toda la mañana en la cama con los cojines y la música de fondo, carcajadas, risas, sonrisas, lágrimas de felicidad, caricias, besos, roces, tentación, gemidos...


Pegarte con la ventana de tu cuarto al despertar de un mero sueño creado por tu imaginación a causa de una segunda oportunidad aprovechada entre libros y precaución. Mandar el mundo a la mierda, sin saber ya que hacer. Agobiado, solo dejando entrar problemas porque nada bueno se avecina...

Llegar al espejo y encontrarte chupetones por el cuello, espalda y pecho.
Parezco un Dálmata.


domingo, 29 de junio de 2014

Pasado. Presente. Futuro.

Dicen que el destino está escrito. Yo no sé qué pensar.
Ver fotos de hace mucho tiempo y recordar los momentos vividos en base a esa fotografía. Leer relatos, historias, pensamientos, diarios escritos y recordarlo todo sobre ese momento en el que se escribió. 
Las cosas cambian y el tiempo avanza. 

Jamás pensaría lo que pienso hoy en día. Es algo paradójico. 

Ya he sacado mi lado poeta, ahora toca sacar el tío normal que llevo dentro. Lo que intento decir, es que nunca se sabe la de giros que puede dar la vida en un momento determinado. Darte cuenta de que en el pasado hubo cosas que no llegaron a suceder por X circunstancia y mira hoy. Que recuerdes cosas que hiciste y hoy día te de miedo con tal solo oírlas. En base a esto y a multitud de pensamientos que no vienen al caso, yo creo que el destino existe, está escrito. Solo podemos variarlo un poquito, pero al final el resultado seguirá siendo el mismo. 

Cuenta la leyenda que las personas destinadas a estar juntas están unidas por un lazo rojo. Eso es destino. Eso está escrito. ¿Será verdad? 

Me cuesta creer lo que vivo.

Hace tiempo, yo vivía la vida, día a día. Pasase lo que pasase yo me limitaba a ver lo que me enseñaban, a aprender de los momentos, pero, es curioso cuando te das cuenta, de que no sabes lo que te depara el futuro. 

Esto se está haciendo muy lioso, apenas entiendo yo lo que me digo y escribo, pero sé de lo que hablo, lo que pasa es que vosotros no, pero yo me entiendo. 

Es difícil querer escribir una cosa pero sin poder escribirla. 

Como conclusión, me alegra decirme a mi mismo que me gusta la situación actual en la que estoy. Con mis problemas, con mis más, con mis menos, con mis sueños, con mis ilusiones, con mis objetivos, con mis caprichos, con mis gilipolleces, con mis tonterías, con mi mundo, con mi vida, con mi música... Contigo. 

lunes, 19 de mayo de 2014

Todo está tan oscuro...

Me estoy mal acostumbrando a dormir con una vela encendida y apagar la vela cuando ya he cogido la postura. Es una gilipollez, pero a mi me gusta. Empezando por alguna parte, veo como se oscurece el cielo y las nubes se mueven en la dirección del viento, que buenas vistas tengo desde mi casa, pero tampoco es esto de lo que me gustaría hablar.

Hace ya mucho tiempo que no me da por escribir algo en el Blog, lo abandoné, lo modifiqué y aquí estoy.

Ya ha pasado la feria, este año empezó sin gustarme ni un pelo pero dio la vuelta a la tortilla y reconozco que ha estado bien. Habría que mejorar un par de cosillas, pero bueno. Supongo que ya para la próxima si tengo ocasión.

Por lo que me cuentan, tengo que aprender a expresarme mejor, que vale, yo me entiendo perfectamente, pero debo dar a entender lo que quiero decir a los demás a la primera, sin explicaciones. Que coñazo. Tampoco me voy a poner en plan que el mundo aprenda a entender lo que digo, pero... Supongo que yo soy así y así me expreso. Lamentablemente me pondré a ello en cuanto pueda, hay cosas que no quiero perder por mucho que cueste creerlo y que la mayoría de las veces no lo hagan. Pero en fin, su problema es, no el mío, yo sé lo que digo.

La paciencia humana tiene un límite y me asusta un poco llegar a él. No sé lo que me podrá pasar por ello.

Yo pienso muchas cosas, las imagino, las recreo en mi cabeza, pero hay algo que no va bien, no sé, no entiendo por qué no soy capaz de reproducirlas. Sé que soy capaz, pero me falta algo, o algo me lo impide o vete tú a saber... Si no lo sé yo, tú menos.

Encima no me dejan crearme una cuenta en Instagram y yo quiero subir fotos. Indignado estoy.

Gram +, Gram -, IMViC, Rojo de Metilo... Estoy más harto ya de agua.

Continuando con mi reflexión, hay un montón de cosas en las que he pensado a lo largo de este tiempo y me proponía escribirlas pero... Por flojera a lo mejor pasaba y ya la idea se me iba. Reflexiones sobre mi día a día, sobre los amigos, sobre ella, sobre mi, sobre todo lo que me rodea y todo lo que ha dejado de rodearme... Una lástima... Pero tendré que vivir con ello.

Mientras escribía se ha hecho completamente de noche.

Ahora no me queda nada por decir, me he aburrido. De ti y de mi y de todo.

Espero sacar una historia o algo así para desahogarme de ese sentimiento de vacío que a veces siento en lo más profundo.

Suerte.

lunes, 5 de mayo de 2014

Tenía que copiarlo. Es sencillamente fascinante.

¿Te has preguntado porqué los perros viven menos que las personas?
Aquí la respuesta, por un niño de 6 años.
Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un perro Irlandés de 13 años de edad llamado Belker.
La familia del perro, Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.
Examine a Belker y descubrí que estaba muriendo. Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.
Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.
El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de los perros sea mas corta que la de los humanos.
Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ''yo sé porqué.''
Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida.
El dijo,''la gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, verdad?''
''Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.''
La moraleja es :
- Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:
- Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
- Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
- Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
- Toma siestas.
- Estírate antes de levantarte.
- Corre, brinca y juega a diario.
- Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
- Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
- En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.
- Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
- Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.
- Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
- Sé leal.
- Nunca pretendas ser algo que no eres.
- Si lo que quieres está enterrado...escarba hasta que lo encuentres.
- Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí...

Fuente: "Toma mi mano"

miércoles, 26 de febrero de 2014

Minutos.

Tiento a la suerte cada vez que me dedico a escribir algo relacionado conmigo, pero supongo que soy como todo el mundo. A todo el mundo le gustan los retos, las dificultades, las situaciones fastidiosas... Si la vida fuera fácil, ninguno querría jugar.

Esto no es así, no puede pasarme esto cada vez que me de la gana. Yo no quiero estar encerrado aquí, yo quiero salir, andar, correr...

Ya me vuelvo a engañar a mi mismo, intentando escribir algo.

No.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Como aquel pájaro que quería volar.

Antes de empezar, destacar que la mayoría de mis títulos no tienen nada que ver con el tema del que trato en el cuerpo de esto, lo que quiera que sea, porque hoy, hoy tengo la mente en blanco.

Amaneciendo en un castillo a medio construir, ponte en situación. Una estructura grande, bonita, construida tras muchos años, fuerte, poderosa, contundente, algo tuyo, algo único. Pero aún sin terminar. Viene tu otro tú y en 0'2 estás en el suelo llorando sin nada. Puta impotencia.

La verdad es que me fascino yo a mi mismo. La cantidad de cosas en las que podría estar perdiendo mi tiempo y simplemente me quedo delante de la pantalla del Pc sin hacer nada durante horas, pero horas. Haciendo el inútil intento de acabar una campaña y engañándome a mi mismo de que la estoy haciendo. Mientras tanto, mis pilares van cayendo uno a uno... Se desmoronan. Se rompen. Otros solo quedan fracturados y corro haciendo el inútil intento de "ayudar".

No sé ni lo que estoy diciendo.

La conclusión, es que todos están cayendo cuales pájaros que no aprenden a volar, y se caen, y ahí se acabó.

Mi preocupación de la tarde era que estaba aburrido, no hacía nada, perdía el tiempo y me asustaba por lo que me pasará mañana, una aguja que entrará en mi cuerpo, se llevará un poco de sangre y ya está. Se acabó. ¿De verdad he llegado a ser tan estúpido? ¿Tan gilipollas? Es que no lo entiendo.

Dicen que no vemos nuestros propios fallos, dicen las malas lenguas, pero esto ya es demasiado.

Solo me queda escuchar música, cuidar mis pilares, arreglar esos cabos sueltos y problemas aquí presentes...

Estoy cansado, me duelen los ojos... No quiero nada, no sé. Estoy apagado. Quisiera despertarme y tener de nuevo mi castillo construido, aún sin acabar. Gilipollas.

Falta de disciplina, hipocresía, mentiras, engaños, injusticias, mierdas por todos lados.

Pero no te preocupes, sigo aquí, sentado delante del ordenador, sin hacer nada al respecto, porque no puedo hacer nada, porque las cosas imposibles me están pudiendo, soy un cabezota, y lo seguiré siendo.

No sabéis nada.

See you.

martes, 7 de enero de 2014

2014

Podría escribirte y plasmas algunas de las cosas que me están sucediendo a día de hoy, pero la verdad es que no tengo ganas de aburrirte con mis palabras ni de expresar sentimiento alguno en esta página por ahora en blanco.

Me aburro y me quedo dormido.

La vida me tiene mareado. Ya no sé cuando sube o cuando baja, no sé si está de buenas o de malas, no sé si quiere mi felicidad o mi autodestrucción. Mi vida está llena de complicaciones que mi cabeza plantea de un momento a otro, no es terminar una cuando ya tengo otra. Que asco de todo.

Él deseando algo seguro y duradero. Yo deseando parlar y disfrutar.

Una lista de canciones me espera ahora de más de dos horas y media, sé que no la voy a escuchar entera, pero está lo suficientemente fuerte como para no dejarme pensar en lo que escribo, solamente tecleo y leo lo que sale.

Entreteniendo mi mente con Twitter no soluciono nada, mucha gente soltando ideas, indirectas, directas, paranoias, gilipolleces, su día a día... Otras simplemente leyendo en silencio. Que complejo todo. De un grano de arena ya no un castillo, cada grano de arena parece un nuevo universo.

¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué?

Demasiadas explicaciones para un tío sencillo como yo. Sencillo hasta el punto de dormirse escuchando música, algo normal. Sencillo hasta el punto de cantar en la ducha como todo el mundo. Sencillo hasta el punto de abrir el armario y pillar lo primero que haya para salir a la calle. El problema, está en no saber de mi, en no conocerme, nadie me conoce, ¿o sí? Que locura.

Mi mundo ya no gira, y si gira no lo sé. Me he comido las vacaciones de navidad como si fueran pipas, no me he dado ni cuenta. Ya mañana vuelve mi rutina y no he pasado una puta noche en vela como dios manda en mi casa tranquilo, con música, con mis juegos de rol, con mi noche, con mi luna. Que puto posesivo soy.
El mundo está loco. Hace todo lo posible por hacer que ignoremos la realidad, nos engaña, nos muestra lo que le interesa que debemos creer, expresiones demasiado complicadas estoy usando yo hoy.

Ya no me llega la inspiración de antes. Imaginar un buen relato erótico o esconder mis pensamientos en narraciones con historia. ¿Qué me pasa?

Ahora de verdad, ¿en serio perdéis vuestro tiempo leyendo esto? Pero, lo que también es importante, ¿yo pierdo el tiempo escribiendo estas mierdas que no es ni una cuarto de la mitad de lo que deseo escribir y plasmar?

No estoy bien, pero no sabéis daros cuenta de lo que realmente me hace el mal, ya que ni yo estoy seguro de ello.

Friends.