Mi historia comienza con un error. Un error que quizás se convierta en mi historia. Una historia que merece la pena ser contada. Una historia que mediante el deseo de una vela, desean que sea feliz.
Yo tengo mi historia, tú tienes la tuya, pero esta... Esta es nuestra historia.
Embarcamos rumbo a una nueva aventura. Tú y yo frente a lo que pudiera pasar.
A pesar de algunos inconvenientes decidimos hacerlo, decidimos que ya era hora de perdernos en la inmensidad del mundo, de que nos dejaran ser nosotros mismos.
Mmm... No sé muy bien por donde empezar... Para mi ahora mismo todo ha pasado muy rápido. La verdad es que me pareció poquísimo tiempo en el Paraíso, pero bueno... ¿Qué le vamos a hacer?
Continuaré con la llegada al Paraíso, un bonito lugar apartado del mundo que nos rodeaba, con una muy buena compañía a mi parecer. Y... Nada, lo típico de instalarse y demás.
Llegamos ya tarde. La hora de cenar estaba encima nuestra y la primera noche caía ante nosotros.
La primera noche. Brillante por la luz de una Luna llena increíble que cubría nuestro mismo cielo.
Nos acostamos relativamente temprano, hicimos la cama juntos y nos tumbamos. Enseguida te levantaste a coger miles de cojines para acurrucarte entre todos ellos. Estabas tan mona.. Fue una noche larga. Una noche para empezar a experimentar.
Recuerdo tus caricias en mi cuerpo, tus besos por mi cuello, las manchitas que aparecieron a la mañana siguiente, tu sonrisa en la oscuridad, la suavidad de tu piel, las mantas que acabaron esparcidas por toda la cama. Digamos que no veíamos la hora de terminar y dormir.
Costaba levantarse por la mañana... Recuerdo que se nos pegaban mucho las sábanas y no tanto las sábanas...
Recordé por un momento una historia de la Mafia. ¿Te acuerdas que te la conté? El modo en el que la Mafia Rusa interrogaba a sus víctimas para sacarles la información que deseaban. Mi amigo Jony estuvo por allí. Me contó que atraparon a una joven indefensa y bonita, y le tocó a mi amigo Jony torturarla hasta conseguir la información deseada, las claves de unas cajas fuerte del banco rivales. El nombre de la chica estaba en clave, y la llamaban Cientocinco.
Explicando un poco el método, era algo típico, un barreño con agua y la chica atada. Jony preguntaba y si no respondía o no oía lo que quería le metía la cabeza bajo el agua un rato para que recordara. La chica era dura, Jony insistía dejándola bajo el agua largos momentos, la tenía a punto del desmayo, pero ella aguantaba.
No consiguieron nada, pero me dijo que recordaría ese momento como algo divertido, siempre le ha gustado interrogar.
Por desgracia, a Jony le perdía Cientocinco.
¿Cómo seguir con la historia...? Intentaré contar, como la pequeña escama que se desprendió de un dragón negro ayudó a un pingüino a conquistar a su amada. La escama andaba perdida por la inmensidad de la arena de la playa. La Luna estaba a punto de salir y el Sol se estaba escondiendo. El ocaso. La escama estaba deseando ser encontrada y así fue, el pingüino la halló, la lavó y la guardó a la espera del momento justo para entregársela.
Tengo borrosos algunos recuerdos.
Apareció en escena ella, abrazada a él en un sin fin de ternura y amor. Envueltos en la noche en medio de ninguna parte. Ella poseía la piedra y en su rostro se dejaban ver lágrimas que caía suaves por su mejilla. Lágrimas de Felicidad.
Aburrido y tirado en el sofá, me pasé la noche del jueves viendo una película. Una película un poco subida de tono.
La tierna escena de una pareja unida por sus manos y por las gotas de agua que recorrían ambos cuerpos simultáneos cayendo del cielo. Cuerpos que se encontraban indefensos el uno ante el otro. Cuerpos en los que surgió la magia del momento. Besándose apasionadamente, un beso tras otro, las caricias cobraron importancia en el asunto y se sumergieron en una burbuja.
Burbujas y espuma que ella esparcía felizmente por la cara de él. Esa mano que terminaba acariciando el pecho desnudo de él. La espalda de ella, el abdomen de él, la cara de ella, la espalda de él.
La felicidad de ambos.
Una escena muy erótica, romántica y bonita. Dos cuerpos unidos. Inmersos juntos en su mundo.
¿Mi aventura? La mecha de una vela que se consumía y la dejaba sin cera.
Dos cuerpos sumidos en su luz por la habitación, alumbrando caras, piernas, manos, pechos... El ambiente cargado de locura, lujuria, pasión, erotismo, sexualidad, sentimiento, ternura... El miedo fue dejando paso a el sentimiento mutuo de confianza.
"Si le cortas a un Pato un ala jamás podrá volver a volar."
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