domingo, 11 de agosto de 2013

Trastorno delirante.

"Y pensar entonces, que eres el centro del mundo."

Pasadas las doce de la noche, me acurruqué en mi cama de nuevo tras haberme pasado dos horas frente al ordenador esperando a que Lorena me contestase al mensaje que le había enviado. Tras no recibir una respuesta decidí acostarme, pero no duré mucho tumbado cuando me dio por coger el móvil y cotillear sus redes sociales, ver sus últimas publicaciones, hace cuánto se había conectado... Acabé por llamarla 5 veces sin resultado. No me dormí hasta las tres de la mañana.

A la mañana siguiente me despierto con una llamada suya, se excusa a sí misma diciendo que estuvo trabajando hasta tarde y no pudo ponerse en contacto conmigo, ¿mentirá? Bajé a desayunar, encendí el portátil y me dispuse a pasar un gran sábado, ya que mi viernes, o sea, la noche anterior, acabo un poco mal y a solas.
De nuevo, cotilleando las redes sociales de mi chica, encontré cosas que no me cuadraban mucho y empecé a recordar cosas que me había comentado de sus antiguos ex, ¿qué carajo? Hablé con ella un poco pasadas las once y me comentó si querría salir con ella y luego ir a su casa a cenar con los padres, al principio estaba un poco picado, pero con solo oír como se reía y las cosas que me decía le acabé diciendo que sí, que estaba encantado, cosa que tampoco es mentira.

Nos encontramos en el parque, pero no se percató de mi estancia hasta que me situé a su lado, como de costumbre, estaba perdida en el móvil.

- ¿Qué hay? - Saludé a la vez que le daba dos besos.
- Bien, aquí. - Dijo sin apartar la cabeza del aparato.
- ¿A dónde quieres ir? - Pregunté para romper un poco el hielo.
- Me da igual la verdad, donde quieras.

Decepcionado con el primer encuentro, decidí caminar un poco a lo loco. Después de un rato acabó dejando el móvil y agarrándose a mi brazo para darme besitos en la cara.

- ¿A dónde vamos Guapo? - Dijo sacando esa sonrisa tan irresistible.
- No lo sé la verdad. - Respondí con cara de tonto después de mirarla.
- Pues vamos a mi casa entonces. - Sugirió tomando el camino de la derecha y tirando de mi.

Acepté sin rechistar. Su casa estaba sola y no podía negar una invitación así.
Una vez en su casa, la inspeccioné cual detective. Fotos de su familia, de algunos ex, conversaciones en el PC guardadas, llamadas realizadas y recibidas, su habitación con pequeños detalles de cada uno...

- Claro, después solo me quieres a mi. - Pensé.

Pasamos una buena tarde; se puso cómoda, yo también, una cama muy cómoda, velas y música, algo de pasión, una grata merienda, algo de cine y una interesante cena antes de marcharme.

- Ha sido una gran velada, muchas gracias Lorena. - Le dije mientras la abrazaba en señal de despedida.
- Sí, ha estado genial Daniel... Digo Carlos, lo siento. - Quedó trabada antes de decir mi nombre, se llevó las manos a la boca, me pidió perdón y comenzó a reírse.
- Nada, si no tiene importancia. - Respondí un poco frustrado.
- Jajajaja Es que estaba pensando en una cosa que tenía pendiente con él y ... Lo siento otra vez. - Se volvió a disculpar.
- No te preocupes. - Le dije antes de marcharme.

Miré la hora en el reloj, las cuatro menos veinte de la noche. Sigo pensando en ese tal Daniel y en todos sus ex que según dice son amigos y todas esas cosas que tiene por ahí... Pufff... Que tonto soy, no sé lo que quiere de mi ni nada. Llevamos mucho tiempo conociéndonos, hay confianza entre nosotros, pero no sé lo que me pasa, ¿estará con otro? ¿querrá librarse de mi? ¿no la haré feliz? ¿me utiliza? ¿se estará riendo de mi un rato para después darme calabazas? ¿qué carajo pasa?

Al día siguiente, acudí raudo a su casa, no había podido dormir, tenía mis dudas incomprensibles y estaba aterrado por su reacción. Una vez en su casa y con ella aún en pijama, le comenté todas mis dudas y mis ideas, mis miedo y temores. Al principio mientras la miraba y le decía cosas, empezaba a apartar la mirada y evitar una mirada fija conmigo, pero luego vi que se echó a llorar y a llorar...

Mi cuerpo se encogió, mi corazón se empequeñeció con esas lágrimas derramadas de sus ojos y esas palabras que me decía. Me dolía el corazón de saber tanto sentimientos ocultos. Se me desplomó la moral, cuando me prefería a mi antes que a todos los demás. Salía conmigo porque me quería de verdad. Los besos, caricias, miradas... Todo eso era real y venían con sentimientos ciertos..

"Después de leer esto, lamento ser paranoico, pero lamento mucho más ser una persona celosa." By SPD.

viernes, 9 de agosto de 2013

Lágrimas...

Encontré la almohada un poco húmeda cuando llegué y el cuerpo de la chica blanco y pálido debajo de las sábanas. Parecía un suicidio.

Les pedí a mis compañeros que buscasen datos sobre la chica, que preguntasen a familiares, vecinos, amigos cercanos, que revisasen las últimas llamadas y un rastreo por toda la casa. Tras esto, analicé a la chica: era muy joven, rondaría los 24 años más o menos, castaña, de piel morena, una bonita cara, ¿qué razones tendría una chica así para suicidarse?

Cuando llegué al día siguiente para analizar algunas cosas más, recibí mi informe: sus amigos la vieron el día anterior perfectamente, floreciente como una flor; con los vecinos se llevaba genial, llevaba el alquiler del piso al día y todo en orden, la vieron por la noche llegando a casa; estuvo con la familia hace tres días y todos la vieron, como de costumbre, perfectamente. Algo se me escapa... Encontraron una libreta en la que en todas las páginas se encontraba escrito lo mismo: "Elegimos el amor que creemos merecer.", y algunas páginas rotas. Me volvieron a informar de más detalles, analizaron el móvil; contenía muchas llamadas a un mismo número, el cual me interesó y acudí raudo a investigar. Se trataba de un chico de su edad, me cité con él de inmediato y le informé de lo ocurrido.

- Hola, ¿qué tal estás? - Saludé al encontrarlo cerca del café donde quedamos.
- Hola Agente. - Respondió.

Entramos en el local y le invité a algo, parecía un chico abierto, estatura media, corpulento, ¿tendrá algo que ver con el crimen?

- Si quieres colaborar, te sugiero que seas totalmente sincero conmigo, sin presiones, solo cuéntame lo que sabes y responde con sinceridad, ¿me harás el favor?
- Sí, claro, intentaré ayudarlo en todo lo que me sea posible.
- Bien, he traído un pequeño cuestionario. - Le dije sacando la libreta que encontré con unos papeles que incorporé. - A tu amiga le gustaba mucho esta frase, ¿No?
- Sí bueno, es de una película que vimos, le impactó bastante.
- Bien, a otra cosa, ¿tenía buena relación con la familia?
- Sí, por supuesto, siempre se ha llevado bien, como con todos vamos, quiero decir...
- Relájate chico, no te preocupes por nada, si necesitas más tiempo lo entenderé. - Le dije con un tono tranquilo para relajar el ambiente.

Después de eso, lo dejé comer algo y que respirase, me di cuenta de que comenzó a llorar en silencio, a lo que saqué del bolsillo de atrás un paquete de pañuelitos y se lo dejé sobre la mesa. Tomó uno y se secó las lágrimas y se sonó la nariz.

- ¿Puedes seguir? - Pregunté.
- En realidad Agente, yo fui uno de sus mejores amigos hace unos años. Estábamos todo el día juntos, para arriba y para abajo, siempre juntos y muy felices de ello. En su tiempo, tuvimos pequeños encontronazos, nos empezamos a querer de verdad y bueno... La cosa iba bien. Pero un día me cansé de que siempre fuera la misma historia, usted no lo entiende y yo tampoco. Decía que nadie la comprendía. - Soltó el chico entre más lágrimas y entrecortado.

Descansó, tomé un sorbo de mi café y le di señal para que prosiguiese cuando estuviera preparado.

- Yo la quería mucho. La consideraba alguien especial, era increíble conmigo. Trabajé mucho en la relación para que siempre se mantuviese feliz y me sacase esa sonrisa que tiene, sacrifiqué muchas tardes pensando en ella, haciendo cosas por ella, ayudándola... ¡Pero no sirvió de nada! - Gritó el chillo rompiendo a llorar de nuevo.
- Cálmate, te llevaré a casa, otro día seguiremos. Toma mi tarjeta y llámame cuando mejores. - Le dije por último.

Ambos salimos del edificio y me guió con el coche hasta su casa, lo dejé allí y volví a la casa de la chica.

Yendo de camino, recibí una llamada. Me informaron de que en el móvil existía una conversación con un número de teléfono del cual llevaba años sin contactar, no era el mismo que del chico con el que me cité, ¿de quien se tratará?

Una vez en la casa ,y con el cuerpo de la chica en el laboratorio forense buscando la muerte, me dediqué a rebuscar en los lugares más insólitos.
Encontré fotos, una cámara, un disco duro y varias cosas interesantes, que mandé a analizar mientras seguía con mi trabajo. Otra llamada momentos después me informó de que ese móvil había desaparecido, una pista menos.
Cansado, decidí volver a casa a dormir.

(Una chica que muere después de haber llorado. Un chico que estuvo con ella en su momento y algo falló. Una conversación con otro diferente y al parecer, no acaba muy bien. ¿Qué carajo...?)


domingo, 4 de agosto de 2013

Tanteo.

Se me a olvidado escribir.

Cuando estoy en la calle o por ahí se me ocurren muchas cosas de las que podría escribir una pequeña entrada y así desahogarme un poco, luego me doy cuenta de lo que estoy escribiendo y no hago más que borrar mis pensamientos y pasar de escribirlos. Me estoy deteriorando.
En realidad es una gilipollez, creo que debería escribir cuando me sintiese en condiciones de hacerlo, sin que nadie me diga lo que debo o no escribir, lo que quedaría mejor o peor, simplemente, escribir.

Estoy hasta los cojones de mi lugar en el mundo, no para de gritarme y de joderme. Siempre con las mismas escusas y los mismos sitios. Estoy cansado de todo, no voy a ser muy específico, pero... Qué carajo... Ya empiezo de nuevo.

Pienso que estoy perdiendo mi vida. Ahora mismo debería estar haciendo cosas increíbles por el mundo y sin embargo estoy esperando. Llevo mucho tiempo esperando y quiero despertarme de una puta vez y saber lo que tengo que hacer con mis días, me acabo de dar cuenta de que días tras día tiro mi verano por la ventana y eso no puede ser... Normal que mi vida sea aburrida. Lo peor de todo es que no sé lo que hacer por mejorarla.
Luego leeréis mi blog y os pondréis a sacar vuestras putas conclusiones de mierda que no se acercarán ni un poquito a la realidad de mi vida, o igual sí. De todos modos, será la misma mierda.

Me gustaría poder escribir relatos sobre mis pensamientos, escribir algún corto así cuco, recordar momentos de mi vida, reflexionar en las noches en vela... Pero no sé qué me impide a hacerlo.

Necesito un día sabático.

En realidad no, no lo soportaría.

Necesito ese algo que cambie mi vida a mejor, pero no va a llegar porque sí, supongo que tendré que buscarlo y demás, el problema es que ya no sé donde buscar porque no encuentro nada que me motive a cambiar, que me incite a ser mejor persona, formarme como persona, ser yo mismo joder...

La música está tan fuerte que no oigo mis pensamientos.

Necesito probar, experimentar cosas nuevas, buscar nuevas actividades, olvidarme de la rutina, porque el problema está en que me gusta la rutina... Eso no lo cambiaría por nada, es más, no puedo hacerlo, se lo he prometido. Yo me entiendo y nadie más.

Desbaratado.

Llevo dos intentos de escribir algo con sentido, y los dos he fallado.

Paso.