"Y pensar entonces, que eres el centro del mundo."
Pasadas las doce de la noche, me acurruqué en mi cama de nuevo tras haberme pasado dos horas frente al ordenador esperando a que Lorena me contestase al mensaje que le había enviado. Tras no recibir una respuesta decidí acostarme, pero no duré mucho tumbado cuando me dio por coger el móvil y cotillear sus redes sociales, ver sus últimas publicaciones, hace cuánto se había conectado... Acabé por llamarla 5 veces sin resultado. No me dormí hasta las tres de la mañana.
A la mañana siguiente me despierto con una llamada suya, se excusa a sí misma diciendo que estuvo trabajando hasta tarde y no pudo ponerse en contacto conmigo, ¿mentirá? Bajé a desayunar, encendí el portátil y me dispuse a pasar un gran sábado, ya que mi viernes, o sea, la noche anterior, acabo un poco mal y a solas.
De nuevo, cotilleando las redes sociales de mi chica, encontré cosas que no me cuadraban mucho y empecé a recordar cosas que me había comentado de sus antiguos ex, ¿qué carajo? Hablé con ella un poco pasadas las once y me comentó si querría salir con ella y luego ir a su casa a cenar con los padres, al principio estaba un poco picado, pero con solo oír como se reía y las cosas que me decía le acabé diciendo que sí, que estaba encantado, cosa que tampoco es mentira.
Nos encontramos en el parque, pero no se percató de mi estancia hasta que me situé a su lado, como de costumbre, estaba perdida en el móvil.
- ¿Qué hay? - Saludé a la vez que le daba dos besos.
- Bien, aquí. - Dijo sin apartar la cabeza del aparato.
- ¿A dónde quieres ir? - Pregunté para romper un poco el hielo.
- Me da igual la verdad, donde quieras.
Decepcionado con el primer encuentro, decidí caminar un poco a lo loco. Después de un rato acabó dejando el móvil y agarrándose a mi brazo para darme besitos en la cara.
- ¿A dónde vamos Guapo? - Dijo sacando esa sonrisa tan irresistible.
- No lo sé la verdad. - Respondí con cara de tonto después de mirarla.
- Pues vamos a mi casa entonces. - Sugirió tomando el camino de la derecha y tirando de mi.
Acepté sin rechistar. Su casa estaba sola y no podía negar una invitación así.
Una vez en su casa, la inspeccioné cual detective. Fotos de su familia, de algunos ex, conversaciones en el PC guardadas, llamadas realizadas y recibidas, su habitación con pequeños detalles de cada uno...
- Claro, después solo me quieres a mi. - Pensé.
Pasamos una buena tarde; se puso cómoda, yo también, una cama muy cómoda, velas y música, algo de pasión, una grata merienda, algo de cine y una interesante cena antes de marcharme.
- Ha sido una gran velada, muchas gracias Lorena. - Le dije mientras la abrazaba en señal de despedida.
- Sí, ha estado genial Daniel... Digo Carlos, lo siento. - Quedó trabada antes de decir mi nombre, se llevó las manos a la boca, me pidió perdón y comenzó a reírse.
- Nada, si no tiene importancia. - Respondí un poco frustrado.
- Jajajaja Es que estaba pensando en una cosa que tenía pendiente con él y ... Lo siento otra vez. - Se volvió a disculpar.
- No te preocupes. - Le dije antes de marcharme.
Miré la hora en el reloj, las cuatro menos veinte de la noche. Sigo pensando en ese tal Daniel y en todos sus ex que según dice son amigos y todas esas cosas que tiene por ahí... Pufff... Que tonto soy, no sé lo que quiere de mi ni nada. Llevamos mucho tiempo conociéndonos, hay confianza entre nosotros, pero no sé lo que me pasa, ¿estará con otro? ¿querrá librarse de mi? ¿no la haré feliz? ¿me utiliza? ¿se estará riendo de mi un rato para después darme calabazas? ¿qué carajo pasa?
Al día siguiente, acudí raudo a su casa, no había podido dormir, tenía mis dudas incomprensibles y estaba aterrado por su reacción. Una vez en su casa y con ella aún en pijama, le comenté todas mis dudas y mis ideas, mis miedo y temores. Al principio mientras la miraba y le decía cosas, empezaba a apartar la mirada y evitar una mirada fija conmigo, pero luego vi que se echó a llorar y a llorar...
Mi cuerpo se encogió, mi corazón se empequeñeció con esas lágrimas derramadas de sus ojos y esas palabras que me decía. Me dolía el corazón de saber tanto sentimientos ocultos. Se me desplomó la moral, cuando me prefería a mi antes que a todos los demás. Salía conmigo porque me quería de verdad. Los besos, caricias, miradas... Todo eso era real y venían con sentimientos ciertos..
"Después de leer esto, lamento ser paranoico, pero lamento mucho más ser una persona celosa." By SPD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario