domingo, 6 de julio de 2014

Que tienes que desaparecer de mi vida...

Eres mi apoyo... Apareciste de la nada y casi parecía increíble la forma en la que me has tratado desde el principio. No sé ni como agradecértelo. ¿El como te veo...? En realidad no sé como te veo, solo sé que quiero verte... Eres tan... Cálido y eso me alivia. Me río y sale solo... Te abrazo y estoy bien. Estás haciéndote hueco en mi vida como alguien importante. Eres mi amigo, mi apoyo, mi psicólogo, mi profesor. Y eres el chico más lindo y encantador que conozco y conoceré jamás.


Supongo que te has ido ya a dormir que mañana tienes que madrugar. Pero bueno que sepas que me paso la mayor parte del tiempo pensando en ti. Y que eres mi mayor motivo para volver. Descansa y que te agradezco enormemente lo que haces por mi. Espero devolvértelo algún día.


He sido muy feliz, realmente me has hecho muy feliz. Gracias por demostrarme que la vida merece la pena.
La felicidad me la has dado tú, no puedo causarle más problemas a nadie.
Cuando esté mal pensaré en el Sueño y sonreiré como una tonta. Gracias por ese amor y ese cariño y por todo porque de verdad estabas cambiando mi vida como no lo había hecho nadie. No me quiero poner peor, no quiero decirte adiós así. Perdóname.
Tranquilo, que los patos sabemos volar. Aunque no sepa ni donde ni cuando. Lo que no era justo era lo feliz que me has hecho en tan poco tiempo.

Hasta mañana.

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