La verdad es que echo de menos cuando vamos juntos con las bicis y te agarras de mi camiseta, sudadera o de la maleta que lleve y te dejas llevar por mi, y cuando te miro pones esa dulce sonrisa haciéndome ver que todo va a salir bien y que no pasa nada que tu estás ahí y vendrás conmigo a donde yo vaya. También, echo de menos cuando vas a tope con la bici y pasas por delante de tropecientos coches sin pararte ni nada, pasando de todo, al límite, mientras que yo, normalmente, me quedo rezagado. Odio cuando te chocas o veo que te vas a caer y tal, se me encoge el corazón por ver si te has hecho daño y me preocupo un montón. Pararnos donde sea con la bici y dejar pasar las horas juntos, disfrutando el momento, observando estrellas, mirándonos a los ojos...
Adoro esas peleas que tenemos por ver quien es más fuerte. Empezar en la cama a dar vueltas y revolcarnos uno encima del otro por obtener el control absoluto y proclamar un ganador. Esas fullerías por conseguir quedar por encima (cosquillas, arañazos, bocados...). Y al final, acabemos los dos tendidos sobre la cama, cansados y respirando fuerte.
Echo de menos cuando te picas y pones esa cara de "¿Qué carajo te pasa?" seguida de ese aleteo tuyo de la nariz y del leve sonrojamiento de tus mofletes, escondiendo una bella sonrisa debajo. Entonces comienzas a decirme cosas bordes y a ponerte escandalosa y demás. Tirándome cojines, tirando cosas por la ventana...
Ir hasta la estación solo por verte antes de que vengas a mi casa. Llevarte un pequeño regalito y ver tu sonrisa, tu emoción, esa luz que brilla en tus ojos ámbar, ¿no? O como el color de los caramelos.
Aquella vez en la que te vi menos de cinco minutos después de haberte esperado casi dos horas... Mereció la pena solo con ese momento en el que te diste cuenta de quien era y rápidamente corriste hacia mis brazos sin importarte nada y abrazándome infinitamente. Tu casa.
Acostarnos en la cama a dormir y que te apoderes de toda mi ropa. Dormir con tu patita por encima de mi. Despertarte después de haber tenido una pesadilla y que enseguida vengas a abrazarme y acurrucarte en mi.
Cenar juntos. Hacer pizza carbonara. Las velas a la hora de dormir. El universo. Las estrellas. Los paseos hasta tu casa. Los besos de buenas noches. Las tardes hablando sobre infinidad de cosas en un parque. Nuestros temas de conversación. Las bromas. Tus labios. Tu piel. Tus abrazos. Tú.
Patow.
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