jueves, 8 de enero de 2015

Madurar.

Empiezo esta entrada en el minuto 23.

Hablando y divagando se me viene a la cabeza que el tiempo pasa y no regresa. Que mientras pienso y pienso sin hacer nada mi vida no avanza y despilfarro mi tiempo. Tiempo que no podré recuperar y que seguramente mañana sea tarde para intentar aprovechar.

La vida pasa... Y nosotros con ella.

Cuando nacemos se nos asignan cuatro cosas. Esas cuatro cosas son las que debemos mantener durante toda nuestra vida y serán las que al final estén con nosotros.
Si en medio de tu vida, quieres abarcar otra cosa diferente, deberás reemplazarla, sacrificar, una de las que ya tienes. Y así sucesivamente.

Esto me hace reflexionar que mi vida es para mi y solo para mi. Yo soy el responsable de mis actos, yo decido lo que hacer, yo valoro lo que está mal y lo que está bien bajo mi punto de vista.

Hay una gran diferencia entre el blanco y el negro.

Por un lado, uno mantuvo una vida plena y llena de facilidades. Sin problemas, sin malos ratos y con lo que podía desear. Por otro lado, la otra mitad no lo pasó tan bien, tuvo dificultades, malos tragos, muchas cuestas y problemas... De todos los tipos... Pero ahora te das cuenta de que al final todo se decide por igual, hay que hallar un destino y para ambos es el mismo razonamiento.

Hay cosas que cuestan bastante dejar atrás... Porque se hacen importantes y cuesta despegarse, pero hay que admitir que las cosas se tienen que hacer y llevar a cabo, nos gusten o no. No se puede vivir eternamente como un parásito en el cuerpo de un huésped.

Lo tienen que entender y si te quieren estarán ahí hoy, mañana y hasta cuando no puedas estar tú. Eso tiene que ser así y sería hermoso contemplar la vida después viendo todo el sacrificio y todo lo ganado.

Quiero avanzar como persona y conseguir mis objetivos,

Yo haré lo posible por conseguirlo, desde ahora mismo.

Ánimo.

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