miércoles, 24 de julio de 2013

Por esos Gilipollas

Intentaré no ser un mal hablado, ya me están llamando la atención por tanta obscenidad y debo controlarme.

Estoy un poco cansado ya de esas personas que se creen las mejores del mundo y las más guais. Los que siempre tienen que hacer las gracias y todo les entra por un oído y les sale por el otro. A esas personas que se sentirán identificadas, quiero decirles que se vayan a dar una vuelta y dejen mi vida en paz, porque estas cosas empiezan siendo graciosas pero enseguida te cansas y se convierte en rutina y es un aburrimiento, además de un poco incordio por vuestra parte, solo sabéis meteros en mi vida, insultarme, reíros de mi y nada, a otra cosa Caperucita, pues ya conmigo tocasteis fondo.

Luego, están los que no paran de meter las narices donde no les llaman, los que no paran de meterse en medio, los que hacen todo lo posible y más por joder y al final de la cadena estoy yo, Gilipollas.

Dicho esto, no voy ha hacer nada al respecto, más que nada porque no se me ocurren formas menos violentas, pero en fin, supongo que las personas cambian y ahora lo llevo en la sangre, sí, eso de que me molen las cosas violentas. En clase de Biología oí algo de que en el ADN existen los Represores que se encargan de que la ARN- pol. no pueda transcribir ni traducir ese fragmento de ADN, por lo que ese carácter no se manifestará, igual la violencia se ha dado en mi porque una sustancia a inhibido ese represor.

Después de la gilipollez del día, de reírme un poco yo solo y de comprobar que de algo me acuerdo:
Voy a mandar al carajo al primer gilipollas que me vacile, porque todos me tienen ya hasta los mismísimos y putísimos cojones, porque no me dejan vivir tranquilo y ya estoy tocando fondo. ¿Capito? Que después, supuestamente, todos tenéis mucho miedo a hablar, pero os la pela hablar a las espaldas, que es lo normal.

[Censurado*]

Una vez desatada toda la mierda, no me encuentro mejor, pero no me queda otra.
A la mierda la puta vida de los cojones por hoy.


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