miércoles, 10 de julio de 2013

Triste versión

Yo no tenía ni idea de que el día acabaría así. Tú por un lado, yo por el mío, ningún tipo de contacto, ningún mensaje, ninguna llamada al móvil.

No sé porqué lo hice todavía, lo que sé es que no me ayudó para nada, es más, me perjudicó mucho ese comportamiento contigo, supongo que exploté. Sabes que me ha pasado otras veces, pero por desgracia cuando te toca a ti me siento muy mal, porque me pico muy rápido por lo que me digas y digo cosas sin base ni nada, digo cosas al azar, digo cosas sin pensar el daño que puede hacerte y sin tener en cuenta nada.
Perder el control.

Esa tarde la pasé solo, no tenía a quien acudir, no sabía con quien hablar, me limité a estar solo, a intentar aprovechar el tiempo de alguna manera.

Decidí salir a la calle, a probar suerte, a intentar divertirme, a olvidar el mal trago que había pasado e intentar no pensar tanto en ti... Al principio me era imposible, andaba por las calles con un monster en la mano y solo podía pensar en el daño que pensaba que te había hecho, en la posible tristeza que debías tener, en los momentos en los que estabas triste y me llamabas para que estuviese a tu lado y te consolara.

Por suerte, mi noche no fue lo peor de todo. Tenía apoyo fuerte y alguien en quien confiar que me ayudó enormemente, solo que lamento haberlo decepcionado ahora..

Hoy mantenía mis ideas claras, no me apetecía nada por miedo a ti, no sabía cómo estabas, lo que pensabas, lo que tenías en mente, no sabía tu reacción al verme.

Hice el favor de ir a verlo a la estación, me lo pidió, me hizo sentir bien, me ayudó bastante. Es grata la sensación de saber que alguien agradece el verte. Eso llena. Yo no tenía pensado verte, no quería, me asustaba la idea. Pero viniste, viniste antes cuando te resultaba más complicado, me abrazaste, me besaste, me llamaste Tonto... Lo siento.

Leer su mensaje un rato después y comprobar, que quería estar conmigo hoy, que había venido antes para estar conmigo, que tenía ganas de verme... Comprobar que puedo llegar a ser muy gilipollas, idiota, estúpido...

No sé lo que voy ha hacer con mi vida, pero tengo claro que no quiero perderte, ni a ti, ni al otro.

Cuando estoy triste o mal, también tengo buena imaginación. Tu casa, tu cuarto, un monster de tus favoritos como primer regalo, una rosa preparada esperándote, yo pendiente del momento en el que entres por la puerta. Espero que salga bien, quiero que sea una especie de reconciliación, aun que es tontería, yo tuve la culpa de soltarlo todo así, a pelo, sin ton ni son, encima de que tú, viéndome mal, intentaste darme conversación, intentaste animarme. No sé.

Quiero volver a ver como me besas y me regalas una sonrisa.

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