Hola,
espero que te encuentres bien y seas feliz. En estos momentos, estoy pasando
malos tragos, pero me reconforta saber que cuando llegue a casa estarás ahí. No
hay noche que no mire a las estrellas y me acuerde de ti, amada mía.
Hoy
ha sido un día duro, perdimos a unos cuantos de mi escuadrón en una emboscada
que nos tendieron cuando pasábamos por un bosque en busca de las provisiones
que nos traía un helicóptero destruido por el enemigo a mitad del camino,
también me encargaron la búsqueda de supervivientes pero no salió ninguno vivo.
De
vuelta a la base nos topamos con más tropas enemigas, solo que esta vez estaban
atacando nuestra base a gran escala. Solté las provisiones en unos matorrales,
cogí mi M16 y organicé a mi pelotón para combatir. Una vez en marcha, y
decididos, fuimos disparando a toda costa al enemigo, desgraciadamente eran
demasiados y muy bien equipados. Recuerdo que no me dio tiempo a cubrir a mi
Tte. cuando ya tenía una bala en el hombro izquierdo. Noté, como algo
puntiagudo y caliente, atravesara mi piel como si se tratase de mantequilla y
esparcía mi sangre por todos lados. Caí al suelo consciente aún para ver, como
le cortaban el cuello a mi Tte. con un machete.
Desperté
de un puñetazo en la barriga, lo veía todo borroso, y escuché la voz de mis
hombres. Yo estaba de espaldas apoyado en una pared, con las manos y pies
atados, una mordaza en la boca y un hombre aguantándome de los pelos para que
lo viera todo. Fueron matando uno por uno a mis soldados, a mis compañeros, a
los que ya consideraba amigos y a otros familia.
Dave
una bala en la cabeza que le atravesó el cerebro, Charlie torturado amputándole
cada uno de los dedos y luego un machete le estirpó el corazón, Tom... Le
pegaron hasta dejarlo inconsciente, después lo abrieron en canal con una navaja
y le pisotearon las costillas hasta clavárselas en los pulmones.
Lamento
la triste presentación, he encontrado esto en uno de los cadáveres de ahora mis
compañeros muertos de celda y he conseguido escribir con la vieja pluma de
Dave, decía que le daba suerte. Sé perfectamente lo que será de mi, llevo aquí
dos días y he visto más casos como el mío, te hacen sufrir psicológicamente y
luego te eliminan en la plaza central por diversión.
Según
mis cálculos, soy el siguiente, pero no les voy a dar el placer de hacerme eso
a mi, no. Escribo esta como mi última carta de amor y confío en que te llegue,
tarde o temprano.
Por
favor, sé feliz y recuérdame siempre en el seno de tu corazón.
Te
quiero.
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