domingo, 16 de junio de 2013

VERANO

Tu cama. Nosotros. Acaramelados. Toda la tarde.

La situación se nos fue de las manos. Tú sobre mi, yo sobre la cama.
Ambos quietos, ambos inmóviles, respirando suavemente.

Bonita tarde de primavera la que entraba radiante por la ventana de aquella habitación, la temperatura estaba ideal para desnudar nuestros cuerpos y acurrucarnos juntos. 

Pronto se nos olvidaría todo. El Dónde, el Cuándo, el Cómo... Solo importaría esa persona, que se queda inmóvil frente a ti, mirándote a los ojos sin apenas pestañear y luciendo un bonito rostro.
La verdad, ahora lo hecho de menos, lo hecho mucho de menos y encima...

Mirar al cielo, entretenido observando aquella ventana, siendo consciente de que tienes a alguien acurrucado sobre ti.
Su cabeza apoyada sobre mi pecho al desnudo, su cuerpo indefenso rozando mi piel, sus suaves manos acariciando mi cuello, yo atrapándola entre fuertes abrazos...

Pero nada de esto tiene pies ni cabeza.

La magia, llega cuando decide abrir los ojos, susurrarte al oído que te quiere, sonrojarse porque no dejas de mirarla, porque le dices la verdad, que es muy guapa, que es especial, que es increíble, que no quieres soltarla nunca, nunca.

Esos mofletes que se ponen colorados y se hinchan cuando marca una sonrisa con la boca, que bonita eres. Esa felicidad que me transmite cada sonrisa, cada alago, cada beso, cada abrazo, cada "feo".

Sin temor alguno, jugar juntos. Semidesnudos el uno encima del otro, esperando al acecho, para atacar. Vuelan cosquillas por la habitación. Carcajada tras carcajada la felicidad inunda mi corazón. Me siento Feliz.

La música no deja de sonar.

Yo gano. Ella tumbada sobre la cama ahora, tras un sin fin de risas y peleas, por ver quien consigue hacer más cosquillas. Cansados, agotados, nos miramos.
Siempre vas a poder decir más cosas con una mirada que con cualquier discurso o palabra, solo tienes que aprender a interpretarlo. 
Yo no sé hacer eso.

Pero sé que te encanta mi presencia, que te gusta que esté contigo, sé que me quieres, que eres feliz, sé que te ayudo, que...

Y así pasan los días. Uno tras otro. Sin repetir nunca lo mismo.

Un beso, nunca será el mismo por muy parecidos que puedan verse.
Un abrazo, nunca será el mismo.
Una mirada, nunca será igual dos veces.

He perdido una camiseta.

A veces, puede ser mejor, dejar las cosas tal y como están, ¿por qué variar algo que está bien? Sin embargo, te das cuenta de que no es como pensabas.

Tras finalizar el juego, tras rendirnos y pedir la paz temporal, no se puso su camiseta. Cosa, que la hace todavía más increíble. Capacidad que solo tiene ella. 

¿Y mi llave?

Ahora, recapacito una noche más, una noche de verano, en la cual, dormir es solo para novatos y me expreso mejor a altas de la noche.
¿Qué loco leería los sueños, ilusiones, pensamientos de otro loco más loco todavía?

Agradezco que centres un poco de tu tiempo en mi.

Petarda.

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