La normalidad en el mundo, lo que comúnmente se conoce por las cosas corrientes y molientes, las de todos los días, las que todo el mundo hace porque se consideran aptas y civilizadas. Una polla.
A mi no me gusta ser normal, es decir, no me gusta hacer lo que hace la gente normalmente, pero es en el sentido de todo siempre igual. Yo no te voy a dar tus regalos de navidad así por las buenas, yo los voy a comprar a conciencia, los voy a envolver echándoles mi colonia para que te acuerdes de mi al abrirlos, voy a ir a tu casa sin que lo sepas y te los voy a esconder por tu cuarto, dejando una carta que diga que tienes que buscarlos. Yo no quedo contigo para ver una película y ya está, no, yo te preparo mi dormitorio con poca iluminación, te pongo dos o tres velas encendidas y repartidas para alumbrar bien el cuarto, e incluso preparo el cuarto de baño también con velitas y a oscuras por si te interesa un cambio de planes.
Esas cosas me encantan y no las hace cualquiera así porque sí... El otro día le envié una carta, a veces aparezco en su casa para cenar sin más, otras la sorprendo cuando sale de clases... Y así una infinita lista de cosas que creo, que yo solo hago y que me gustaría obtener por ellas un poco de reconocimiento, porque no soy una persona normal, ni me gusta serlo, yo quiero que sepas que soy diferente y que no sigo reglas generales...
Después de estas pamplinas y eso, no sé lo que pensar ya.
Mola ser diferente al resto.
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