Ahora pierdo el control sobre mis actos.
Ya ha pasado, no sé qué hacer con mi vida a partir de ahora, solo se me ha ocurrido aislarme en mi mismo y olvidarme del resto, aún que cabe destacar que no funciona para nada. No tengo ganas de salir a la calle, no tengo ganas de ver ni hablar con nadie. Me declaro en estado de asocial.
¿Sabes? Al despertarme me sentía bien, era un día nuevo y me despertó una voz amistosa, me alegré al oírla, pero ya esa alegría se ha ido por la ventana que he dejado abierta para que entre el viento. He faltado a la quedada que había planeada para hoy, no creo que salga esta tarde, no me voy a quitar el pijama... Solo me queda esperar aquí.
Móvil apagado, PC sin posibilidad de ningún tipo de chat o responder a nada, solo escribo, leo y veo.
La cosa es que en verdad no entiendo porqué estoy así... No es el fin del mundo, dicen que puedo remontar... Es vergüenza, estoy avergonzado. Y no sé curar la vergüenza de este estilo.
Una preciosa mañana tirada y esparcida por todos lados, llevaré cuatro horas jugando a la Play sin descanso, cuatro horas en las que se me ha olvidado quien soy, lo que hago, lo que me caracteriza, lo que ha pasado... Ahora el recuerdo vuelve a estar ahí, pero es más flojo... Han hecho todo lo posible por contactar conmigo y ha dado resultado, no hay censura en este ámbito, pero me falta algo más...
Un pequeño gesto de preocupación.
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